
A casi una década de su fallecimiento, el legado de Zaha Hadid no solo permanece intacto, sino que crece con fuerza en la arquitectura del presente. En 2025, su influencia continúa desafiando los límites de lo posible, inspirando a una generación de arquitectos que buscan romper las normas con la misma valentía con la que ella lo hizo.
Curvas que cambiaron el lenguaje arquitectónico
Zaha Hadid revolucionó la arquitectura con su visión fluida, futurista y desafiante. Rompió con las líneas rectas dominantes del modernismo y creó estructuras que parecían moverse, respirar, flotar. Obras como el Centro Heydar Aliyev en Bakú o el Museo MAXXI en Roma siguen siendo referencias de diseño contemporáneo y audacia técnica.
2025: la semilla que germina en el futuro
Las firmas que siguen el legado de Hadid —como Zaha Hadid Architects (ZHA)— siguen desarrollando proyectos en 2025 que combinan su enfoque escultural con sostenibilidad, tecnología paramétrica y urbanismo inclusivo. Más allá de sus edificios, Hadid dejó una nueva forma de pensar: que la arquitectura no tiene que conformarse con lo posible, sino que puede moldear lo imposible.
Más que una arquitecta, una revolución cultural
Hadid fue la primera mujer en ganar el Premio Pritzker, en un campo históricamente dominado por hombres. Hoy, su figura se estudia no solo por su obra, sino por su rol como pionera y referente para miles de mujeres arquitectas que continúan su lucha por ocupar espacios creativos, públicos y de poder.
En 2025, Zaha Hadid no es solo historia de la arquitectura. Es futuro, inspiración y prueba viva de que la imaginación —cuando se mezcla con técnica, pasión y rebeldía— puede cambiar el mundo.






